Caminaba por la playa recordando mis ayeres.
Una sombra en mi camino me alcanzó de repente;
La presencia de un anciano.
¡La experiencia que se siente!
Mira hijo…me decía,
vine a pedirte un favor,
Que vuelvas al sendero de la vida.
Sin angustias…. ¡sin temor!...
Con el ruido de las olas
y el trinar de las gaviotas,
con la brisa, con el viento.
El murmullo de mi viejo yo sentí…
como un aliento.
Y, a mi oído murmuraba,
¡ya cansado, ya maduro!
El pasado es costumbre,
es ausencia de un futuro.
La experiencia de mi padre,
ahora ansío de repente,
sus consejos, su mirada,
esa luz que aún se siente.
Hermosa visión celestial,
de mi recordado padre,
Te he sentido a mi lado tantas veces, tan sereno,
como la figura inmortal de mi amigo….
¡El NAZARENO!
FIN.DIEGO MUÑOZ.



