En aquellas horas que dejan huellas
En
el inicio tímido de una tarde,
en esas que suele haber un sol que arde,
fueron tantas aquellas caricias tuyas.
en aquellos instantes de placer,
en esas que suele haber un sol que arde,
fueron tantas aquellas caricias tuyas.
en aquellos instantes de placer,
era
tu silueta tan hermosa,
aquella
que yo tanto quería
y
deseaba tocar con mis delicadas manos,
cuando
pienso que con solo rosar tu piel,
mi
bellos se me estira,
con
emociones nuevas,
pensando
en nuevos cariños,
tentaciones
imaginadas
para
el disfrute en momentos tan deseados,
te miro
y te veo,
con
esas piernas y caderas tan linda
y
suaves que posees pareces tallada;
esa mirada tuya es
esa mirada tuya es
una
mirada de Diosa,
tan
hermosa y directa a mis pupilas,
tu
hermosa mía crees que aquí
en
esta apartada orilla donde
las
olas nos rosan los pies
y
que a estas horas,
hasta
las estrellas duermen,
con
este gran silencio,
que
entre los dos no hay
ni
un mal murmullo,
aquí
podríamos hacernos el amor,
quien
se enteraría,
nadie
podría decir de nuestra hazaña,
solo
lo sabríamos tu yo y nuestro amor.
España
a14 / 10 / 2017.
Diego
Muñoz
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