martes, 3 de mayo de 2016

OTRO ANIVERSARIO MÁS.

Otro nuevo aniversario más
y sigo sin ti.
Aniversario de la muerte de mí amado
hijo me golpea de nuevo sin piedad
no puedo escapar a su impacto,
pero me brinda una nueva oportunidad
para detenerme en el camino
del duelo y poder reflexionar
sobre mi travesía en estos largos años.
Estoy consciente de los cambios que
se han marcado en mí,
tal vez imperceptibles para la mayoría
de las personas que me conocen
y que saben que esto me ha transformado
en una persona muy diferente,
no sé si mejor o peor,
pero creo que muy distinta a la
que era antes de la muerte de
mi amado hijo Iván.
Hoy tengo la sensación de estar
viviendo dos vidas en paralelo,
donde las nuevas experiencias
y logros de una no son suficientes
para compensar lo que perdí
en la otra, sin embargo reconozco
que a pesar de la experiencia
tan traumática que he vivido,
hay cosas que han quedado
inalteradas y que forman
parte de mis dos vidas.
La muerte de mi hijo me ha puesto
en contacto de una manera
mucho más real y profunda
con la realidad y el temor
a mi propia muerte y esta certeza
que me acompaña permanentemente,
como con una fuerza y serenidad
junto a una tremenda paz interior
que nunca antes había sentido,
me he convertido en una persona
que vive mucho más hacia la familia
y a todos los demás y he perdido
mi capacidad de asombro,
yo me digo si mi hijo murió con 20 años
cualquier cosa puede pasarme
esta revelación me permite comprender
y ver esta triste realidad,
y no como yo quisiera que fuese.
Antes, yo solía comenzar mi día
con entusiasmo y me sobraban
energías para mi familia y todas
las actividades que llegaba a realizar
disfrutando intensamente de todos
y de lo que la vida me ofrecía,
ahora, mi nivel de energía es
muchísimo más bajo y muchos
días por no decir todos
debo de hacer un gran esfuerzo
para poder levantarme y encontrar
algún entusiasmo que me llene.
Hoy he vuelto a sentir los colores,
sonidos y olores de la vida,
pero nunca con la misma intensidad
que antes los sentía.
Las preguntas que en estos años
han ocupado mis pensamientos
aún siguen sin ninguna respuesta,
y continuo sin saber si la muerte
de mi único y amado hijo fue
un evento que ocurrió porque
habia llegado su momento,
porque así estaría escrito,
porque ese sería su destino,
o tal vez por un error del universo.
Yo mientras tanto sigo pensando que
si algunas cosas hubieran sucedido
de distinta forma,
mi amado hijo Iván aun podría
estar entre todos nosotros,
en estos años no he conseguido
desarrollar la fe de comprender
a otras personas que si llegan
a resignarse y aceptan los designios
de Dios en cuyas manos están
nuestras vidas y nuestra muerte.
La idea de que mi hijo está en
un lugar mejor,
como me suelen decir la mayoría
de las personas,
a mí no me brida ningún consuelo.
Yo seré un egoísta pero lo
quiero aquí en la tierra conmigo,
para poder terminar tantas y tantas
cosas que nos quedaron pendientes.
Si ya sé que las personas llegan
y se van de nuestra vida
como la ola llega a la orilla
de la playa y luego se retira.
No nos queda sino atrapar
el instante de ese contacto
y dejarlo ir cuando es el momento,
sin tratar de alargarlo.
Yo ya no peleo por cosas
que antes parecían transcendentales.
Cuando se ha perdido lo más
valioso en la vida,
¿qué otra cosa puede ser tan
importante para que valga
la pena pelear por ella?
hoy he aprendido a proteger
mi fragilidad emocional y a
acercarme y retirarme de las
personas respetando mis
límites y necesidades.
Me ha costado mucho tiempo
ubicarme de nuevo en un mundo
donde a menudo me siento extraño,
pero he tenido que luchar ferozmente
por conseguir un espacio
en este nuevo mundo
que he construido en estos años.
Se que la muerte de mi hijo no
tiene solución porque
he perdido una parte de mi corazón
de mi vida que es irrecuperable,
pero también es cierto que
la vida continúa y no me queda
más remedio que seguir el día
a día sin lo que tanto he amado
y seguiré amando siempre
y cada vez con más fuerzas,
por algo es mi amado hijo
Iván.
Con los pedazos que quedaron
y continúan perdidos por
este valle de sombras donde
ya nada volverá a ser igual.
Yo estoy atento a las señales,
que en mi proceso de dolor,
me indican el camino a seguir,
hoy tengo que darle otro sentido
a mi vida.
A pesar de todo lo que he perdido,
he decidido arriesgarme a
seguir viviendo.
Aunque esto os digo que no es vivir.

España, mes de Mayo del 2016.
Derechos reservados del autor.
Diego Muñoz.





1 comentario:

  1. Cuanto dolor encierra esta reflexión a la pérdida de lo mas preciado por una persona, un hijo. Un hijo fruto del amor entre dos personas, Es un ser que nos presta Dios al que llegamos a amar mas que a nosotros mismos, es un préstamo que nos hace mientras no puedan valerse por si mismos porque después ya pertenecen a la vida, a sus familias o al destino. Desde el momento que "nos prestan" a este ser diminuto al que amamos y guiamos por la vida, estamos expuestos al dolor, a la incertidumbre de si actuamos correctamente, porque no existe el manual del padre perfecto, se aprende a ser padre con el dia a dia, algunas veces tambien estamos expuestos al temor de perder a este ser al que tanto amamos. Pero realmente no lo perderiamos porque tan solo ha sido un prestamo y este prestamo tan solo queremos devolverlo a la vida, no a los "errores del universo" como poeticamente dices.
    Iván ha tenido la suerte de haber tenido un padre que le ha querido y amado y seguira haciendolo mientras exista un soplo de vida, siempre vivira en tu recuerdo en tus palabras plasmadas en una simple hoja de papel, es el mejor tributo que le puedes rendir a tu amado hijo

    ResponderEliminar