Desbordado por tanta locura,
una gran locura,
locura de amor por ti.
Dolido y sin aliento,
con tantos deseos de ti
cegado por el daño,
y ciego de no entenderte,
me paré a pensar junto al mar,
una estrella,
que me llamó mucho la atención,
bravas olas azules había,
azules como el cielo,
me fije en una ola y allí te vi,
si eras tú,
que venias para mis pies,
la atención la puse en ti,
hasta que te vi retroceder otra vez,
si eras tú, y se te veía tan hermosa,
tan hermosa como cuando
te vi la primera vez,
eras tú mi dulce dama,
que con cuanta ilusión
me distes tanto de ti,
si mucha más felicidad,
de la que nunca pensé tener,
me distes tanto,
también te llevaste mucho de mí,
te llevaste mi corazón,
pues contigo lo perdí para siempre,
mi hermosa dama.

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