Tu llegaste como agua fresca,
quisiste dármelo todo,
yo me dejé llevar de tus caricias
frescas,
te enredaste seduciendo
mis instintos,
me atrapaste con tus garras,
toda la noche estuvimos juntos
desde la tarde hasta el alba,
y seguimos hasta un nuevo
anochecer,
tus me diste de beber de
la fuente
agua fresca de tu fuente,
me dijiste que ya nadie
bebía de ella,
que disfrutara de su frescura,
que era un agua muy pura,
así te adueñaste de mí,
en mi cama te metiste,
a mi cuerpo lo gozaste,
con astucia y esmero a mi
me insiste enloquecer,
los dos juntos en aquel lecho,
en donde yo me deje llevar,
me supiste enloquecer,
y yo me dejé llevar,
disfrutando de tu cuerpo y de
todo lo que me quisiste dar,
¡Con respeto y locura,
que bien lo recordaremos
Sin querer parar,
hasta llegar un nuevo amanecer,
seguí, una y otra vez, sin parar,
hasta más no poder,
Y esto sí fue para mí un
gran placer.

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