también podría ser tu noche.
¡Qué bonito seria que fuera nuestra noche!,
mi noche, tu noche…
nuestra noche,
Donde yo te invitaría a subir
en esta hermosa y monumental Noria.
Tú me acompañarías encantada,
se notaría en tu mirada
que estas cómoda de subir conmigo,
subiríamos los dos, bien juntitos,
sentados uno junto al otro,
y entonces… la noria empezaría a subir
lentamente hacia arriba,
es increíblemente grande,
las miradas nuestras cada momento son más
hermosas y sugestivas,
La noria sube y… sube cada vez más,
¡parece que a la luna ha de llegar!,
ya se ve toda la ciudad
y ¡aun no estamos en lo más alto!,
¿Que será cuando allí lleguemos?,
¡Dios mío! ¿qué sensación sentiremos?,
Sí, esta noche será…¡ nuestra noche!,
aunque ya empezó a serla.
Donde en cada escalón de subida
nosotros juntamos más nuestros cuerpos,
contoneos de miradas entre nosotros,
nos sonreímos, nos miramos,
y en ese preciso momento la gran noria se para
y nosotros quedamos en el punto más
alto de donde se vislumbra todo,
allí nos ponemos de pie
nos miramos y es en ese mismo
momento, estando de pie
cuando te atraigo
te acerco a mi pecho
y en ese momento…
te doy ¡mi primer beso!
un beso placentero y más aún sabroso,
como no podría ser de otra manera
con esos labios ¡tan majestuosos! que tú tienes,
entonces, yo ni te miro
y tú estás sonrojada.
No se, ni siquiera si te habrá gustado,
pero cuando aún ni he reparado en mí pensar,
me sacas de mis dudas
y entiendo que sí fue de tu agrado
mi primer beso,
porque no había empezado
la noria a rodar aun,
cuando tú, me miras, me sonríes
y me pides otro beso más,
eso me demuestra que algo sí que tendría
¡mi primer beso!,
cuando seguro que te agradó,
al pedirme otro beso, y otro más,
y es que yo no presumo de nada,
pero ¡Dios mío!
que bien… te se besar.
Diego Muñoz.
España a 23 /12 / 2016.

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