viernes, 9 de diciembre de 2016

QUE MAL CUANDO DESPERTE.

Hoy desperté entre mojadas,
la noche fue bastante húmeda,
y nada más habiendo estado
soñando contigo,
mirando tu cuerpo desnudo,
viendo como tú me mirabas
y sonreías,
con una mirada llena de intenciones,
contemplaba tu cuerpo desnudo,
y también yo pensaba en lo bello
que sería poder saborearlo
todo de él,
pues es un cuerpo tan bello y
lleno de curvas hermosas,
con unos ceños tan bonitos y
ese monte tan poblado,
con ese pelo tan negro, tan rizado,
pero qué maravilla de mujer tu eres,
quiero pasar las yemas de mis dedos
por todo aquello que mis ojos
contemplan,
con tanto asombro refregado
en mi rostro,
cuando te miro me quiero morir,
que más quisiera yo,
no sé qué pueda hacer,
solo abro mis ojos
y veo tanta dulzura como
hay en ti.
Quiero acariciar todo tu cuerpo,
cada parte de ti,
quiero comer de tus carnes,
quiero saciar mi sed,
bebiendo de tus fuente,
hasta llegar a saciar toda mí sed,
te miro, y te vuelvo a mirar,
y no podría distinguir que parte
de tu cuerpo será la más sabrosa,
pues no sabría distinguirlo,
creo que todo se te podría comer,
sin desperdicio alguno.
España a 9 / 12 / 2016.
Diego muñoz.




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