cuando tu alma lo ha encontrado,
es cerrar los ojos,
y no ver lo que tienes a tu lado...
Ignorar que lo tienes o lo tuviste,
es una maldición, el alma no lo perdonará,
quedarás por siempre marcado,
no podrás amar ¡jamás!
Dañar un alma ofrecida,
es dañar tu propia vida,
porque Dios castiga.
a quien daña un alma ofrecida,
se entrega con el corazón
y no perdona una herida
dedicada a mí hermana Maria José.
Diego Muñoz
España en el mes de abril del 2017.
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