Podrás
olvidarte de mí,
olvidaras también
mi nombre.
Pero nunca jamás podrás olvidar,
aquellas
noches en que fuiste mía,
las noches en que se oían tus
quejidos del
placer sentido
por mi al sentiste
poseída
por este que
ya no quieres
recordar ni
su nombre.
Te hice mía
de tantas maneras
y algunas
fueron tan distintas,
que
demostrabas lo mucho que
te gustaba
ser poseída por mí,
bastaba
solamente el oír tus chillidos
del placer
que sentías,
La noche que mis manos desnudaron
tu cuerpo,
Tu creías
enloquecer de tanto placer,
algo bueno sí
que yo tendría,
No para que
hoy digas que ya ni de
mi nombre
quieres saber,
cuando en
otro tiempo solo sabias
pronúncialo
y decir lo dichosa que te hacía,
cada vez que
yo te venía a ver,
mis besos fueron los más hermosos
que barón
alguno te dieron,
mis labios bebieron
de tu fuente
y tu bien
que me decías lo bien
que yo te lo
sabía hacer,
mis labios
junto a mis manos rosaron
y besaron a
cada palmo de tu piel,
creo que tú nunca te olvidaras del
momento
exacto en que a mi trozo de piel
le desarrollaste
tanto su crecimiento
con el
encanto y la dulzura de tus labios
y boca hasta
el punto exacto en
el cual una
gran sacudida salió
derramándose
todo sobre tu cuerpo.
España en el
año 2017.
DIEGO MUÑOZ.

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