martes, 7 de diciembre de 2021

LLEGO Y ME QUEDO.

Me gusta cuando llego y te miro, veo tu cara,
tus ojos cerrados, tu nariz, tu piel blanca,
tus labios rojos y carnosos, tu cabello...
Me gusta mirarte cuando duermes, tranquila,
me gusta escuchar tu respiración profunda
y pausada.
Entonces me echo en tu lecho, junto a ti
en tu lado izquierdo, casi me desnudo,
suelo dormir siempre casi desnudo,
uso solamente un bóxer.
Entonces me pego a ti, siento en mí el contacto
con tus pezones eso me fascina enormemente,
entonces se aprietan, se ponen duros,
eso también me excita muchísimo y me fascina
verlos así, desnudos, me gusta mucho
tocar tus senos, también me gusta saborearlos
recorrerlos con mi lengua, sentirlos así en mi boca,
duros, acariciando mi boca.
Levanto mi cara, hasta la altura de tu cuello,
qué delicia sentir el calor de tu cuerpo cuando acerco
mi nariz y mi boca para introducirlas en ese espacio;
y comienzo a besarte despacio, con los labios juntos,
besos chiquitos, ricos, lentos, bellos, agradables.
Entonces tú te mueves, giras todo tu cuerpo hacia
el lado derecho, ya no puedo ver tu rostro,
pero sí tu espalda, con algunos lunares.
Beso cada uno de ellos con toda la delicadeza
del mundo y los acaricio con la punta de mi lengua.
Tú, ni te mueves, pero yo noto que si lo sientes.
Acerco mi cuerpo al tuyo, despacito muy despacito,
con mi mano izquierda sujeto mi hombría,
apretándolo, rozando sutilmente tus glúteos;
tú aún estás dormida.
Quiero que despiertes, tú te mueves otra
vez y diriges tu mano hacia mi virilidad,
¡qué sorpresa te da!
¡Qué rico sentir tu mano sujetándolo!,
ya está en su máximo esplendor, es toda su plenitud,
al tocarme, inmediatamente te giras
hacia a mí.
Estamos acostados de lado, tú abres los ojos,
y sonríes, te acercas para besarme en la boca,
mientras me acaricias suavemente,
sólo con los dedos, mi “masculinidad”,
está cada vez más firme.
Tus besos, que ricos, como me gustan tus besos,
son cada vez más cálidos,
ahora frotas tu lengua contra la mía,
tu respiración aumenta cada vez más,
noto como te cuesta respirar,
se te escapa un gran suspiro,
cuando acerco mi pene a tu clítoris....
frotándolo con suavidad.
Noto como tú estás excitada,
ardiente para recibirme en tu interior,
tú lo sabes, yo te quito tu bello tanga
y me acuesto boca arriba, puedes ver mi erección
incontrolable mi hombría está ansiosa de ti.
Te sientas sobre mis rodillas, frente a mí,
en el espacio que queda entre mis piernas abiertas,
bajas tu cabeza, te acercas él,
y lo recorres con tu lengua traviesa y húmeda
juntas tus labios me echas el aliento y
los abres, los separas para acogerlo en tu boca,
poco a poco, simulando la apertura de tus labios
sexuales cuando nos fundimos en uno solo.
Estoy muy excitado.
Aprietas con la mano izquierda la base
de mi miembro, mientras lo recibes en tu boca.
Mueves tu cabeza de abajo hacia arriba y de arriba
hacia abajo, primero lentamente,
cada vez más rápido y cuando sientes
que estoy al borde del clímax, te detienes,
me miras con tu sonrisa socarrona y yo
al borde de la locura te digo,
Ponte sobre mí, quiero poseerte.
Pero tú no te mueves sigue en la misma posición,
abres tus piernas y rodeas con ellas mi cadera.
Te restriegas sobre mi pene cada vez más erecto.
Me gusta, mi erección aumenta todavía más,
puedes sentir en tu mano la tensión
de mi miembro a punto de estallar,
pero eres malvada y, cuando sientes
que estoy a punto de terminar, paras en seco.
Te quedas a horcajadas sobre mi con una mirada perversa.
Te gusta alargar el momento,
La piel de todo tu cuerpo está con una gran sensibilidad
al tacto y ardiente,
tu sexo, comienza a dolerte,
quieres que te penetre ya.
Te inclinas hacia mi rostro me besas con ternura
en la frente, los ojos, la nariz, la boca...
Puedes sentir mis manos apretando tus senos,
levanto mi cara y comienzo a besártelos.
Tu cadera está a la altura adecuada para satisfacernos,
te mueves de manera tal que tu sexo roza
mi sexo erecto.
Hasta ahora he dejado que fueras tú
quien dirigiera el juego del amor,
pero ahora me impongo:
"Ya", a la vez que digo esto, tomo tu cadera con
ambas manos y con un movimiento brusco
te siento sobre mí, notas como tu sexo acoge al mio,
ha sido un poco brusco, pero te gusta porque reflejas
tu ansiedad, tu deseo por tenerme.
Te arranco un gemido que expresa tu placer al sentirme
dentro de ti, satisfaciéndome a mí también.
¿Te gusta? ¿Disfrutas al sentirme en tu interior?
"Me gusta, me encanta cuando la cuando somos uno solo".
"Levántate". Esta vez he sido yo quien interrumpe,
justo cuando sientes que estás a punto del orgasmo.
Estamos acostamos uno junto al otro, yo boca arriba,
tu boca abajo, descansamos un minuto.
Acerco mi mano a tu sexo….
que desea ser ocupada por mi virilidad.
Me acuesto de lado hacia ti, tú continúas boca abajo,
nuestros ojos se encuentran,
sonríes y mojas tus labios con tu lengua porque
estoy acariciando tu sexo con mis dedos,
cada vez más rápido.
Me coloco detrás de ti y sin dejar de frotarte
con mi mano, cuando menos te lo esperas,
te penetro. No puedes evitar emitir un gemido de placer
Tomo tu cadera con mis manos y te levanto,
te muevo hacia delante, hacia atrás. "
Hasta que ambos emitimos un gemido de placer
Habíamos conseguido los dulces espasmos del amor
de los que solo nosotros logramos darnos
con cada caricia, con cada movimiento.
Así es siempre mi amor tú y yo,
yo y tú siempre juntos hasta la eternidad.

Diego muñoz.


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